Un furancho es un pequeño rincón de la geografía galaica en el que se dan cita los mejores ingredientes de esta tierra: buena comida, buen vino, naturaleza y gente amable..

En esencia, son casas particulares, con alguna zona habilitada para que los visitantes puedan degustar el vino propio de la finca, acompañándolo de unos manjares caseros a la altura de la calidad de la vino. Entre estos, lo más normal serán las tortillas (siempre con huevos de casa), la empanada (hecha con amor y mucha harina por los propios dueños y si es de millo, mucho mejor), carne ó caldeiro, zorza, chorizo, quesos… En fin, ya me entendéis; prefiero no seguir enumerando viandas o mi estómago comenzará a devorarse a si mismo. Ese el el verdadero secreto de los furanchos: ofrecer comida casera con productos propios, como la que hacían las abuelas.

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